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Poemas en español

SELECCIÓN DE POEMAS
DE LA OBRA DE PETER THEUNYNCK (FLANDES, 1960)

© TRADUCCIÓN ESPAÑOLA: DIEGO PULS, 2010
GRABADO

Esa manera de volar de la gente

en grabados antiguos, tan nítida
tan cándida.

Entre retratos de emperadores
y soldados, animales vertebrados y
ballenas, tan irrefutable.

¿Perdieron luego la práctica,
por la falta de elasticidad
en los dedos, el exceso de plomo

en los padres? Golondrinas
a la espera, cotorreando
en cables de teléfono.

Extraído de: Berichten van de Pan American Airlines & Co (Noticias de las Pan American Airlines & Co, 1997), pág. 37

 

LA CAÍDA LIBRADA DEL SER HUMANO

Supongamos que florece el manzano y
que el viento esparce mil pétalos blancos
por los jardines de los aledaños y

que en todas partes donde tocan el suelo
empiezan a florecer manzanos y que
sopla el viento y que esparce sin cesar

los pétalos blancos hasta que el mundo
—igual que una rapsodia húngara— al
menos visto desde una órbita alrededor de

la tierra semeja un manzano blanco en flor.
¿Demasiado hermoso para ser verdad?

Extraído de: Berichten van de Pan American Airlines & Co (Noticias de las Pan American Airlines & Co, 1997), pág. 56

 

MARGARET STONBOROUGH-WITTGENSTEIN

Posa como sólo sabe
guardar silencio sobre
sí misma una mujer.

Un paisaje no supera
lo que no se ha podido
expresar con palabras: bonito.

En los hombres se ha instalado un
mayor sentido del espacio y la dirección.
Pero ¿eso qué le sirve al que vive

entre plantas carnívoras,
manos ignívomas? Un sapo
al que nadie besa tampoco es

ningún príncipe.

Extraído de: De bomen zijn paars en de hemel (Los árboles son de color violeta y el cielo, 1999), pág. 42

 

MADRE

Lejos del campamento de indios,
de la gente con olor a aceite,
del lápiz detrás de la oreja
del verdulero.
Lejos de la primera mano
de pintura en el portón, de la
arena en el pelo, de toda vida,
yace inmóvil en la cuna el hermanito.

Al diario le incomoda el bacalao.
Los cien gramos de tomates en la
bolsa se suenan en ella la nariz. Todo
rezuma tristeza. Pero la pintura
papa moscas y el cielo luce azul.

El padre venga soplar aire,
apretando pistones que ya
no emiten sonido alguno.
Qué lentos son los pasillos
de azulejos para quien vuelve

la vista atrás. Metemos un muñeco
en una caja, dejamos algo de cambio
en un platito, comemos galletas,
decimos a todo amén. Pero velas
no nos dan. El suelo se muestra duro
con nuestras palas. Los vecinos
detrás de los ligustros callan.

Los graznidos de ella se oyen
en los cuervos del canal.

Extraído de: De bomen zijn paars en de hemel (Los árboles son de color violeta y el cielo, 1999), pág. 118

 

CANADIENSES

Dijo mi padre: aquí yacen
los canadienses. Los vislumbré
a orillas del canal, vestidos de gris.
Filas interminables, listas para el matadero.

Allí estaban, hombro con hombro:
sopló una brisa y desaparecieron.

Paz. A ambos lados canadienses.
Demasiado tiempo en el país
para volver. Demasiado metidos
en la tierra para salir marchando.

Extraído de: Man in Manhattan (Hombre en Manhattan, 2003), pág. 32

 

HIPOPÓTAMOS

Residen en palacios junto al Sena.
Se oscurecen aposentos para ellos.
La gente no se atreve casi ni a toser,
les dedica montañas de estadísticas.

Son flechas en páginas de referencia,
entradas en guías multicolores, piedras
en ríos de palabras gorgoteantes,
una pregunta capciosa en el examen.

Tocarlos está prohibido. Sobre todo
no hay que despertarlos. Ni dirigirles
la palabra: hablan lenguas extintas.

El que hayan pasado por varias manos,
tormentas del desierto, tumbas, guerras
tratados: eso acá no viene a cuento.

Extraído de: Man in Manhattan (Hombre en Manhattan, 2003), pág. 45

 

LAY ME DOWN

Me dijo: convertime
en una piedra. O mejor
en un huevo prehistórico.

Dejame al margen de algo.
Ya no me dispenses ningún trato.
No signifiques nada para mí.

Depositame. Recortá mi tiempo,
dejalo que paste en praderas,
dejalo desfogarse en estepas.

No me airees. No me arríes.
No me reflotes de mí misma.
Perseverá en mi espera.

Sé cada día más hermoso por mí.

Extraído de: Traangasmaatschappij (Sociedad productora de gas lacrimógeno, 2006), pág. 42

 

REJAS

Aquel viernes de mayo —25°C a la sombra— el gorila
de Fráncfort, sí señor el supergorila del zoológico
de Fráncfort decide, sin salvoconducto ni permiso:

«yo me rajo». Y lo hace, tan pancho. Por la puerta principal. Ahí, pánico.
Salpicones de ello en rededor. ¡Saltos a lo canguro!
De golpe todos endrinos, corazones yembeando a sus aldeas vecinas.

Con un puñado de maníes, del bracito flaquito de una chica
dieciséis, de qué zapato saca el arrojo, vuelta a la jaula.
Ya basta. ¿A qué se debe tanto afán?

De golpe marea de gente. Todos se deshacen de la piel de su arbusto.
Caminan donde él no puede. Sacan a relucir sus dientes. Qué plato.
Qué amoroso un animal tan desvalido. Cómo adora la gente las rejas.

Extraído de: Traangasmaatschappij (Sociedad productora de gas lacrimógeno, 2006), pág. 43

 

PALITA VERDE

Una palita verde es mi perro.
La tengo bien agarrada.
Casi nunca me la meto en la boca.
Una palita verde es mi perro.

Duerme a mi lado cuando duermo.
No se inmuta. Cava —y eso me
sorprende— más hondo que yo.
Una palita verde es mi perro.

Nada como un perro de caza,
es guardián como un ovejero.
Nunca da un pasito más allá sin mí.
Una palita verde es mi perro.

Cuando alguien le quiere hacer daño
ladro yo en su lugar, pues
mi pobre perrito no tiene voz.
Una palita verde es mi perro.

Extraído de: Bijzonder Heden (Particular mente, 2006), pág. 119

 

PAÍS NOCTURNO, PAÍS HELADO, CIUDAD OSCURA

Trabaja en un país extraño. País nocturno, país helado, ciudad oscura.
En el turno de noche. Sin ser visto, piensa él. Sin nadie que lo acompañe.

Su oficio es ablandar la parte interior de los árboles, eliminar las fibras,
soplar el asserín —siempre repleto de nieve— penetrar en los anillos.

Nunca un descanso para un café. Nunca un cigarrillo. No escucha ni una sirena.
Nada de ascenso. Ni un segundo de baja en el trabajo. Únicamente aquello.

Frotar, oler, acariciar. Un movimiento eterno e invariable.
Hacer desaparecer árboles. Uno lo hace por eso, dice.

Árboles invisiblemente suaves. Hay demanda. Árboles que a todos vienen
bien. En país nocturno, país helado, ciudad oscura y mucho más allá también.

Extraído de: Bijzonder Heden (Particular mente, 2006), pág. 83

 

MUDANZA

Sacamos a la calle una parte de tu vida. En la camioneta
amontonamos lo que habías acumulado bajo nuestro techo.
Allí estaba, atado con sogas, en cajas vendadas apiladas:
había que trasladar de una la mayor cantidad posible

de cosas a una ciudad más grande donde te ibas a vivir
en cuartos más pequeños con personas más extrañas. Ya no
con nosotros. Dijiste que vendrías seguido a vernos. Recordé
cómo años atrás yo había prometido lo mismo cargando cajas,

pero vi destellar en tus ojos otra vida, en avenidas más anchas
con casas más altas, árboles más espigados, terrazas políglotas.
Los años dorados de la conquista. A nosotros ahora nos tocaba
ir vaciando, soltando, lo que llevaba arraigado mucho tiempo.

Teníamos que aprender a arreglarnos con menos de vos.

Extraído de: Naar een nieuw zeeland (Hacia una nueva zelanda, 2010)

 

ANTES ERA UN BOSQUE

¿Qué es ese ruido?
El llanto de un árbol, hijo.
¿Qué es un árbol?
Una casa para pájaros hecho de hojas, hijo.
¿Qué son hojas?
El poema que componen las ramitas, hijo.
¿Qué son ramitas?
La madera errática de las ramas, hijo.
¿Qué son ramas?
Los brazos suplicantes del tronco, hijo.
¿Qué es el tronco?
Lo que ya no vive en aquel nudoso floema, hijo.
¿Qué es floema?
Lo que separa la corteza de la madera, hijo.
¿Qué es madera?
Tablas con nervios y nudos, hijo.
¿Qué son tablas?
Pluviselva amontonada en el puerto, hijo.
¿Qué es pluviselva?
El último de los mohicanos, hijo.
¿Qué son mohicanos?
Antes con tu tomahawk, hijo.
¿Qué es antes?
Antes era un bosque, hijo.

Extraído de: Naar een nieuw zeeland (Hacia una nueva zelanda, 2010)

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